El IX Informe FOESSA (2025), presentado con motivo del 60.º aniversario de la institución, lanza una advertencia clara: la crisis ecológica no es un problema del mañana, sino una causa directa de exclusión social en el presente. El documento destaca la dimensión ecosocial como un nuevo eje de la desigualdad en España. Parte del diagnóstico de un metabolismo económico insostenible y culmina con una propuesta de transformación profunda basada en la ética del cuidado.
1. Un país que consume por encima de sus límites
A partir de la metáfora del metabolismo, el informe subraya la insostenibilidad del modelo de desarrollo español. Los datos describen una economía altamente dependiente de recursos externos y no renovables. Entre el 70 % y el 80 % de los materiales y la energía que sostienen el sistema productivo proceden de fuentes no renovables, mientras que el grado de circularidad —la capacidad de reciclar y reutilizar— apenas alcanza el 7 %. El sector inmobiliario aparece como uno de los principales responsables de este desgaste: un edificio convencional de hormigón requiere cerca de una tonelada de energía y materiales por metro cuadrado construido. Esta expansión urbanística ha provocado una artificialización irreversible del suelo, especialmente en el litoral.
La huella ecológica de España es de tal magnitud que, si su estilo de vida se generalizara, serían necesarios 2,5 planetas para sostenerlo. El país mantiene así un déficit ecológico que se sostiene a costa de las generaciones futuras y de los países con menos recursos.
2. La transición energética como nueva fuente de desigualdad
El informe advierte de que la transición hacia las energías renovables, necesaria para frenar el calentamiento global, está generando nuevas formas de desigualdad. En España, las políticas de descarbonización están teniendo efectos regresivos, penalizando con mayor intensidad a los hogares con menos ingresos.
La desigualdad energética es una de las manifestaciones más visibles. Los hogares del decil de renta más bajo destinan el 10,7 % de sus ingresos a suministros energéticos, frente al 2,4 % de las rentas más altas. Mientras las familias con mayor capacidad económica pueden invertir en eficiencia energética o en vehículos eléctricos, a menudo con apoyo de subvenciones públicas, los hogares vulnerables no pueden asumir los costes que implican estas reformas o el cambio de vehículo.
A esta brecha social se suma una fractura territorial creciente. El despliegue de grandes proyectos eólicos y solares se está concentrando en áreas rurales que soportan el impacto ambiental y paisajístico, mientras la energía producida se destina principalmente a los grandes núcleos urbanos. Comunidades como Aragón, Castilla y León o Extremadura generan excedentes eléctricos sin que ello se traduzca de forma clara en desarrollo local.
3. Del bienestar al biencuidar desde la ecología integral
Ante este escenario, el informe sostiene que la respuesta no puede limitarse a soluciones tecnológicas, sino que requiere un cambio de paradigma de carácter civilizatorio, basado en una dimensión ética y espiritual del ser humano como habitante de la casa común. En este punto, el Informe FOESSA recoge planteamientos propios de la ecología integral y reflexiona sobre la necesidad de una conversión personal y colectiva.
Desde esta perspectiva, se afirma la interdependencia entre lo social y lo ambiental: no es posible abordar la crisis ecológica sin afrontar al mismo tiempo la desigualdad y la pobreza. La ecología no puede reducirse a una gestión eficiente de recursos, sino que debe basarse en una ética del cuidado.
La idea de conversión alude a un cambio profundo en hábitos, valores y prioridades. Este giro implica, entre otros aspectos:
- Superar una relación de dominación sobre la naturaleza.
- Apostar por la suficiencia y la sobriedad frente a la lógica del crecimiento ilimitado, promoviendo estilos de vida más sencillos y frugales.
- Sustituir un concepto de bienestar centrado en el consumo por una noción de biencuidar.
El informe subraya la importancia de una ecoespiritualidad abierta, capaz de generar alianzas entre personas creyentes y no creyentes en la defensa de la casa común. En este marco, las aportaciones del ecofeminismo resultan especialmente relevantes al cuestionar un modelo económico que antepone la acumulación de capital a la sostenibilidad.
Conclusión
El IX Informe FOESSA 2025 advierte de que la inercia del modelo actual constituye el principal riesgo. Frente a ella, plantea la esperanza no como ingenuidad, sino como una actitud activa que exige compromiso y acción en contextos de incertidumbre. Avanzar hacia un futuro más justo requiere cuestionar las dinámicas que generan exclusión y reforzar la cooperación y la responsabilidad compartida.
En definitiva, el informe invita a una transformación profunda del modelo social y económico, con una dimensión ética y espiritual explícita, orientada a garantizar que la dignidad humana y la sostenibilidad de la vida se sitúen en el centro de las decisiones colectivas.
https://www.foessa.es/ix-informe/: El informe FOESSA urge a la conversión ante la fractura ecosocial






