Con el inicio del Tiempo de la Creación, León XIV ha marcado el mes de septiembre de 2026 con una intención de oración centrada en el agua, a la que define como un don divino y un derecho que debería alcanzar a toda la humanidad, sin distinción de fronteras. La propuesta llega a través de la Red Mundial de Oración del Papa y busca despertar en los fieles una actitud de gratitud, sobriedad y compromiso con este recurso.
La fecha elegida no es casual: coincidió con la Jornada Mundial de Oración para el Cuidado de la Creación, celebrada cada 1 de septiembre, que da paso a un período que se extiende hasta el 4 de octubre, festividad de san Francisco de Asís.
En el texto de la oración mensual, el Pontífice se dirige a Dios como “Señor de la Vida” para agradecer por el agua como símbolo de vida y de la gracia bautismal. Junto a ese agradecimiento, formula también una petición de perdón por el trato que se le ha dado al convertirla en objeto de negocio, dejando de lado su carácter de bien común. El Papa dedica un pensamiento particular a quienes sufren la falta de agua potable, obligados a recorrer largas distancias para conseguirla y expuestos a enfermedades por su escasez. La oración culmina pidiendo que quienes creen se conviertan en personas capaces de vivir con moderación, denunciar el desperdicio y la contaminación, y defender que todos puedan acceder al agua de forma segura y equitativa.
El marco del Tiempo de la Creación
Esta intención se enmarca en el arranque del Tiempo de la Creación, tradición ecuménica instaurada en 2015 por el Papa Francisco. La edición de este año lleva como lema “Agua viva” y se extiende hasta comienzos de octubre. En su mensaje para la jornada, León XIV insistió en la necesidad de una conversión interior que permita transformar aquello que antes servía para destruir en herramientas al servicio de la vida, retomando la imagen bíblica del profeta Isaías “con sus espadas forjarán arados”.






