Entrevistamos al profesor Marco Armiero, historiador italiano, una de las voces más influyentes de las humanidades ambientales en Europa. Doctor en Economía, Armiero ha desarrollado su trabajo en universidades como Yale, Berkeley y Stanford. Más recientemente, dirigió el Environmental Humanities Laboratory de Estocolmo y presidido la European Society for Environmental History. Desde el 1 de enero está en Santiago de Compostela, donde se ha incorporado a la USC procedente de la Universitat Autònoma de Barcelona para liderar un ambicioso proyecto financiado por el Consejo Europeo de Investigación.
Ese proyecto es La Iglesia Católica y el Medio Ambiente, CATCH por sus siglas en inglés. Su objetivo es escribir por primera vez la historia ambiental de la Iglesia Católica, desde el Concilio Vaticano II hasta el pontificado del Papa Francisco, rastreando las raíces, los puntos de inflexión y las fricciones en la relación entre la institución y el ambientalismo. El proyecto no es teológico sino histórico: combina trabajo archivístico, etnografía e historia oral para examinar cómo la Iglesia ha participado en los grandes debates ambientales, desde las cumbres de la ONU hasta luchas locales en América Latina, Estados Unidos, Italia, Sudáfrica y Filipinas. Todo ello desde Santiago de Compostela, una ciudad que, según el propio Armiero, “no podría ser un lugar más adecuado para una investigación sobre la Iglesia Católica y el medio ambiente”, por la relación existente entre paisaje y espiritualidad.
CATCH se propone escribir la primera historia ambiental de la Iglesia. ¿Le sorprende que nadie lo haya hecho antes?
Es importante reiterar que hubo y hay muchos investigadores que se han ocupado y se ocupan de la relación entre espiritualidad y ecología. Los trabajos de Bron Taylor, Regina Duarte y Katie Rigby son fundamentales. Existe incluso una asociación de investigadores dedicada al estudio de la religión y la ecología. La originalidad de mi proyecto reside en desplazar el foco de las cuestiones teológicas o éticas hacia la historia y la ecología política. En definitiva, con este proyecto quiero investigar cómo la Iglesia católica se ha ocupado de las cuestiones ecológicas en la práctica.
Desde este punto de vista, no me sorprende el escaso interés de los historiadores por estos temas. Nuestra disciplina, pero creo que todas las disciplinas, funcionan fundamentalmente por compartimentos estancos. Así, los historiadores de la Iglesia no se interesaron por el medio ambiente y los historiadores del medio ambiente no se aventuraron en el campo de los otros. Y, por el contrario, es precisamente de estos límites, de este salir de estos compartimentos estancos, de donde estoy convencido de que surgen las investigaciones más interesantes.

¿Qué le llevó a interesarse por la ecología en la Iglesia Católica como objeto de estudio?
A esta pregunta puedo responder de un modo más personal, autobiográfico, o de un modo más académico. Voy a proponerte las dos respuestas, si no te importa.
Desde el punto de vista académico, como te decía antes, el impulso para este proyecto nace de la conciencia de una laguna en la investigación. Claramente, la historia ambiental se ha interrogado muy poco sobre la historia de la Iglesia, sobre todo para la época contemporánea (diferente sería el caso, por ejemplo, de la influencia de los monasterios en la configuración del paisaje en la época medieval).
Desde el punto de vista autobiográfico, puedo contarte que de joven viví —como muchos de mi generación en Italia— la influencia de la teología de la liberación y quedé fascinado por figuras e historias que procedían de América Latina. Más tarde, como investigador, durante los años del pontificado de Bergoglio, quedé sorprendido, diría incluso asombrado, por la atención que la Iglesia prestaba a mi trabajo, sobre todo a mis libros Wasteocene. Stories from the Global Dump y Vajont. A Political Ecology of an Unnatural Disaster. Mis libros fueron reseñados con mucha generosidad por la prensa católica y posteriormente fui invitado al Vaticano para una reunión sobre el cambio climático y la comunicación. Fue entonces cuando empecé a preguntarme por qué había tanto interés y en qué puntos de encuentro podían encontrarse culturas tan diferentes.
El proyecto arranca en el Vaticano II y llega hasta el papa Francisco. ¿Qué cambia en la relación de la Iglesia con la naturaleza entre esos dos momentos?
Esta es la pregunta de investigación a la que queremos responder. Te pediría que concertáramos una cita dentro de un año o dos para darte una respuesta más profunda.
Por ahora, déjame decir simplemente que el Vaticano II representó un gran momento de cambio para la Iglesia. Allí se encontraron esperanzas y sueños diferentes. No debemos olvidar que los años sesenta fueron también los años de la contestación juvenil, de las luchas anticoloniales y del surgimiento del ambientalismo como movimiento.
Con Bergoglio, me parece que asistimos a otro cambio de época. El papa Francisco puso la cuestión ecológica en el centro, pero de un modo diferente a sus predecesores, porque la conectó con las desigualdades producidas por el sistema capitalista. Ciertamente, la diferencia es que los años sesenta eran años de esperanza, quizá de sueños y utopías. Los años 2000 parecen años de pesadillas, con la guerra y el cambio climático pendiendo sobre nuestras cabezas.
Usted ha pasado por Estocolmo, Nápoles, Barcelona… ¿Qué tiene Santiago de Compostela que no tenían esos lugares para que este proyecto echara raíces aquí?
No diría que Santiago de Compostela sea único. Estoy seguro de que un proyecto como este podría hacerse también en otros lugares. Podría decirte que esta ciudad, destino de una peregrinación que mezcla naturaleza y espiritualidad, tiene sin duda un poder evocador para CATCH.
Pero, aunque sea menos evocador, creo que es importante mencionar un elemento estructural que permite desarrollar este proyecto aquí. La Xunta de Galicia desarrolló un proyecto de atracción de talento muy generoso y extremadamente eficaz, el GAIN. Este sistema ofrece recursos adicionales para llevar adelante los proyectos de investigación y una posición permanente que proporciona estabilidad y tranquilidad al investigador. Es gracias al GAIN que he podido crear aquí en Santiago un nuevo hub sobre las Radical Environmental Humanities que aspira a convertirse en un punto de referencia global en nuestro campo de investigación.
Ha elegido Brasil, EE.UU., Italia, Filipinas y Sudáfrica como estudios de caso. ¿Habla la Iglesia Católica con una sola voz ambiental, o hay tantas ecologías como territorios?
La Iglesia católica vive una doble dinámica. Por un lado, es una institución centrípeta, con un fuerte centro de decisión. El Vaticano es el corazón de la cristiandad y, sobre todo, tiene un poder de decisión que define las fronteras entre lo que está dentro y lo que está fuera de la Iglesia (lo saben bien, por ejemplo, quienes hicieron teología de la liberación en América del Sur).
Pero también existe una fuerza centrífuga que transforma este monolito en muchas comunidades cristianas diferentes y, de algún modo, adaptables a los distintos contextos. Mi proyecto estudiará ambas dimensiones, porque, junto con los estudios de caso que citabas, estudiaremos también el papel del Vaticano en la gobernanza ambiental global, es decir, en las conferencias de las Naciones Unidas y en los organismos internacionales.
Investigará la historia oral además de fuentes escritas. ¿Qué espera encontrar en los testimonios de los miembros de la Iglesia que no aparezca en los documentos oficiales?
Espero encontrar las historias de quienes, dentro de la Iglesia, lucharon por la justicia ambiental, contra la explotación, por los derechos de las personas pobres a un medio ambiente limpio y a un trabajo digno. Hay historias que nunca llegan a los documentos escritos. Los archivos cuentan solo una parte de nuestras historias. ¿Qué memorias tienen derecho a ser preservadas? ¿Cuáles, por el contrario, son olvidadas? La historia oral es una oportunidad para hacer un poco de justicia narrativa, para reequilibrar la balanza de la historia y hacer entrar en el archivo las voces de quienes hacen la historia sin dejar rastro.







