Ante las migraciones, tenemos una tarea y un gran reto que expresar en nuestra pastoral. La Iglesia lleva la protección de la dignidad de la persona y la hospitalidad en su ADN desde los inicios. Sabemos que el fenómeno migratorio se caracteriza por la complejidad. No hay situación social que resulte fácil de interpretar y menos sencilla aún es la tarea de ofrecer una solución.
El pueblo de Dios se preocupa por todo aquello que está impregnado de sufrimiento, pues se trata de la cruz, donde se hace presente Jesucristo y donde opera la fuerza del Resucitado. Las migraciones constituyen, así, uno de los principales dolores en el momento actual y pueden ser interpretadas como manifestación de las estructuras de pecado.
Hace poco más de dos años, la Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Española aprobó la exhortación pastoral Comunidades acogedoras y misioneras. Identidad y marco de la pastoral con migrantes. Es un documento fundamental para conocer la posición de los obispos españoles en este asunto, perfectamente alineada con esos cuatro verbos (acoger, proteger, promover, integrar) que el Papa Francisco propuso para articular la respuesta pastoral de la Iglesia Católica hacia las personas migradas y refugiadas.
Precisamente por ello, y en el contexto actual en el que la cuestión de las migraciones ocupa un lugar destacado en el debate social y político en España y en el conjunto de la Unión Europea, nos parece muy oportuno recomendarlo como instrumento de formación, discernimiento y orientación pastoral para nuestras comunidades parroquiales.
Se trata de un documento de fácil lectura, que ofrece una reflexión profunda y criterios sólidos para la acción en la Iglesia con las personas migrantes y refugiadas que vienen a nuestro país, abordando tanto la dimensión evangelizadora como social desde una perspectiva integral.
Nos ayuda a hacer una lectura creyente del fenómeno migratorio y del actual proceso regulatorio de aquellas personas que están en situación irregular desde el punto de vista administrativo en nuestro país.
Esta exhortación ya no habla de pastoral de migraciones o para los migrantes, sino que propone una pastoral transversal con personas migradas, en una Iglesia en salida donde cabemos todos. La diversidad cultural nos hace vivir mejor la catolicidad y fraternidad que ofrecemos a nuestros conciudadanos como signo de esperanza que prepara y anuncia el reino de Dios.
Cuántas personas migrantes nos enseñan el valor de la fortaleza para buscar la vida digna que les corresponde, la fuerza de su fe y la constancia cuando se aferran a sus sueños y son responsables de su propio. Con ellos aprendemos la importancia de apoyarnos mutuamente para no cansarnos de hacer el bien y, de este modo, poder reaccionar frente al desánimo o la parálisis producida por tantos problemas como asolan al mundo y que muchas veces producen la acentuación del individualismo, la crisis de identidad, la caída del fervor, la desilusión, la tristeza, el pesimismo estéril, la acedia egoísta y la mundanidad espiritual.
Puedes encontrar la exhortación en la sección de recursos de nuestra web y directamente en el siguiente enlace: Comunidades Acogedoras y Misioneras (2024).





