{"id":2668,"date":"2026-08-24T10:10:44","date_gmt":"2026-08-24T08:10:44","guid":{"rendered":"https:\/\/desarrollohumanointegral.archicompostela.es\/?p=2668"},"modified":"2026-08-24T10:10:45","modified_gmt":"2026-08-24T08:10:45","slug":"","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/desarrollohumanointegral.archicompostela.es\/gl\/publicado-el-mensaje-del-papa-para-la-xi-jornada-mundial-de-oracion-por-el-cuidado-de-la-creacion-del-proximo-1-de-septiembre\/","title":{"rendered":"","raw":""},"content":{"rendered":"<div class='cb-post-url-qr-code'><img src='https:\/\/api.qrserver.com\/v1\/create-qr-code\/?size=185x185&ecc=L&qzone=1&data=https%3A%2F%2Fdesarrollohumanointegral.archicompostela.es%2Fgl%2Fpublicado-el-mensaje-del-papa-para-la-xi-jornada-mundial-de-oracion-por-el-cuidado-de-la-creacion-del-proximo-1-de-septiembre%2F' alt='Publicado el mensaje del papa para la XI Jornada Mundial de Oraci\u00f3n por el Cuidado de la Creaci\u00f3n del pr\u00f3ximo 1 de septiembre'\/><\/div>\n","protected":false,"raw":""},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00abCon sus espadas forjar\u00e1n aradosy podaderas con sus lanzas\u00bb (Is 2,4) Queridos hermanos y hermanas: Nuestro Se\u00f1or Jesucristo vino para que tengamos vida y la tengamos en abundancia (cf.&nbsp;Jn&nbsp;10,10). 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Como podemos observar, en esta Jornada Mundial de Oraci\u00f3n por el Cuidado de la Creaci\u00f3n, se nos invita una vez m\u00e1s a contemplar el don de la vida y a apreciar la tierra que la sustenta, ya que son modos tangibles de alabar a nuestro Creador.<\/p>\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n<p>Actualmente, estamos siendo testigos de m\u00faltiples crisis y de un gran sufrimiento humano. Al mismo tiempo, pareciera que la alteraci\u00f3n del equilibrio arm\u00f3nico de la creaci\u00f3n se est\u00e1 acelerando. Estos fen\u00f3menos no est\u00e1n disociados; son una \u00fanica apelaci\u00f3n por la sanaci\u00f3n y la paz que brota de un mundo herido.<\/p>\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n<p>El Dios de la vida, revelado en Jesucristo, ofrece una paz que el mundo no puede dar: \u00abLa paz les dejo, mi paz les doy\u00bb (<em>Jn<\/em>&nbsp;14,27). Esta paz no es ni superficial ni perecedera, mana desde el perpetuo amor de Cristo y de su inter\u00e9s por cada persona humana.<\/p>\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n<p>Sin embargo, esta promesa de paz contrasta notablemente con las realidades que vemos en muchas partes del mundo. El profeta Isa\u00edas habl\u00f3 de una \u00e9poca en la que las naciones \u00abcon sus espadas forjar\u00e1n arados\u00bb (<em>Is<\/em>&nbsp;2,4), transformando lo que destruye la vida en aquello que la sostiene. Pero hoy, frecuentemente somos testigos de lo contrario, mientras los esfuerzos se siguen centrando en la violencia y la guerra.<\/p>\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n<p>La guerra deja heridas que se extienden mucho m\u00e1s all\u00e1 del campo de batalla. Cobra vidas, desintegra a las familias y fuerza a millones de personas a abandonar sus hogares, aumentando el miedo, la injusticia y la divisi\u00f3n (cf.&nbsp;<em><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19651207_gaudium-et-spes_sp.html\">Gaudium et spes<\/a><\/em>, 77-82). La guerra adem\u00e1s deja una destrucci\u00f3n social y ecol\u00f3gica que perdura por generaciones. M\u00e1s a\u00fan, la interacci\u00f3n entre conflictos armados y degradaci\u00f3n ambiental a menudo crea c\u00edrculos viciosos que destruyen ecosistemas, contaminan recursos esenciales, como el aire y el agua, y merman la seguridad de los alimentos. Esto genera pobreza, desigualdad y nuevos conflictos sociales que pueden contribuir al resurgimiento de conflictos futuros.<\/p>\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n<p>Aparte de esto, la guerra crea lesiones que perjudican todo el entramado de la vida, da\u00f1ando no s\u00f3lo a individuos y comunidades, sino a su amplia red de relaciones con la entera familia humana, as\u00ed como su armon\u00eda con la creaci\u00f3n. Esto pone de manifiesto un fracaso m\u00e1s profundo cuando se trata de vivir a imagen y semejanza de Dios, de respetar la vida y de cuidar la tierra que se nos ha confiado. No es s\u00f3lo un fracaso pol\u00edtico, sino tambi\u00e9n moral y espiritual. La guerra, arraigada en deseos distorsionados y en el mal uso de la libertad y el poder humanos, constituye un antitestimonio delEvangelio de la paz.<\/p>\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n<p>Las crisis mencionadas anteriormente no s\u00f3lo exigen responsabilidad sino tambi\u00e9n una conversi\u00f3n del coraz\u00f3n que rinda frutos en una fidelidad m\u00e1s profunda a Dios, en el amor mutuo y en el respeto por el don de la creaci\u00f3n. De hecho, las discordias que presenciamos en el mundo, como la violencia, la injusticia y el da\u00f1o ecol\u00f3gico, no resultan simplemente de estructuras o sistemas imperfectos; son el \u201cs\u00edntoma de una profunda dicotom\u00eda arraigada en la misma humanidad\u201d (<em><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19651207_gaudium-et-spes_sp.html\">Gaudium et spes<\/a><\/em>, 10). En efecto, el coraz\u00f3n humano resulta ser el lugar donde se llevan a cabo las m\u00e1s duras batallas y donde se revela nuestra condici\u00f3n ca\u00edda. No es s\u00f3lo la sede de las emociones, sino el centro de la persona \u2014donde convergen la raz\u00f3n, los deseos, la voluntad, y la conciencia\u2014. Es aqu\u00ed donde luchamos con nuestros deseos contradictorios entre el amor y la indiferencia, la verdad y la ilusi\u00f3n, la justicia y la injusticia (<em>St<\/em>1,14-15). Los da\u00f1os de la guerra y el deterioro de la tierra est\u00e1n entonces profundamente vinculados con la condici\u00f3n del coraz\u00f3n humano. Los conflictos que atormentan a la humanidad, de diversos modos, son la expresi\u00f3n exterior de la discordia y divisi\u00f3n interiores. Cuando el coraz\u00f3n est\u00e1 distorsionado, las relaciones sufren y las estructuras que construimos comienzan a reflejar ese desorden.<\/p>\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n<p>El&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/benedict-xvi\/es.html\">Papa Benedicto XVI<\/a>&nbsp;nos record\u00f3 que \u00ablos desiertos exteriores se multiplican en el mundo, porque se han extendido los desiertos interiores\u00bb (<em><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/benedict-xvi\/es\/homilies\/2005\/documents\/hf_ben-xvi_hom_20050424_inizio-pontificato.html\">Homil\u00eda en el Solemne Inicio del Ministerio Petrino<\/a><\/em>, 24 abril 2005). Esto nos llama a reconocer que lo que est\u00e1 arruinado en nuestro entorno, de alguna manera tambi\u00e9n lo est\u00e1 dentro de nosotros. Para construir una sociedad pac\u00edfica, debemos entonces no s\u00f3lo reformar estructuras, sino renovar nuestros corazones. Las causas subyacentes del conflicto y la explotaci\u00f3n de la creaci\u00f3n provienen de una crisis \u00e9tica y cultural, as\u00ed como de una p\u00e9rdida del sentido de los l\u00edmites, del deseo de dominaci\u00f3n, de la b\u00fasqueda del beneficio inmediato y de la incapacidad de reconocer la dignidad dada por Dios a cada persona humana.<\/p>\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n<p>El adagio prof\u00e9tico \u00abcon sus espadas forjar\u00e1n arados\u00bb (<em>Is<\/em>&nbsp;2,4) no es entonces s\u00f3lo una visi\u00f3n que ata\u00f1e a las naciones, sino una llamada a cada persona. Nos invita a transformar la herida en vida. Sin embargo, esta transformaci\u00f3n no puede ser llevada a cabo por medio de un simple cambio externo, sino que requiere, a trav\u00e9s de nuestra cooperaci\u00f3n con la gracia de Dios, de una conversi\u00f3n personal y colectiva m\u00e1s profunda \u2014un regreso a Dios, que reordene nuestros deseos, sane nuestras heridas y nos ayude a crecer en la virtud\u2014.<\/p>\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n<p>Con la ausencia de esta transformaci\u00f3n interior, la paz permanecer\u00e1 fr\u00e1gil y ser\u00e1 ef\u00edmera. Pero donde los corazones se renuevan, comienzan a abrirse nuevas posibilidades. Lo que ha sido utilizado para la destrucci\u00f3n puede ser redirigido hacia la vida: al cuidado de los pobres, al sustento alimentario de los hambrientos y al cuidado de la creaci\u00f3n. Este es el camino de la aut\u00e9ntica conversi\u00f3n ecol\u00f3gica, donde los efectos de nuestro encuentro con Jesucristo se hacen evidentes en nuestra relaci\u00f3n con el mundo que nos rodea (cf. Francisco,&nbsp;<em><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html\">Laudato si\u2019<\/a><\/em>, 217). La paz entonces comienza en nuestro coraz\u00f3n y se proyecta hacia nuestras relaciones, nuestras comunidades y al mundo en su conjunto.<\/p>\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n<p>A pesar de que los desaf\u00edos que tenemos por delante son enormes, Dios no nos deja sin los medios para sanar y transformar. En vez de las armas b\u00e9licas, el Dios de la paz nos colma de fuerza para sanar, para reconciliar y construir una civilizaci\u00f3n del amor. En este sentido, estamos llamados al cuidado de los m\u00faltiples \u201cecosistemas\u201d que nos han sido confiados: los ecosistemas de la creaci\u00f3n, de las relaciones humanas y los del propio coraz\u00f3n humano.&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n<p>Imagin\u00e9monos un mundo en el que los esfuerzos que actualmente se invierten en la guerra fueran dirigidos al desarrollo humano integral, al combate de la pobreza, a la protecci\u00f3n de la dignidad humana y a la reconciliaci\u00f3n de la gente que est\u00e1 dividida. Un panorama as\u00ed refleja la fe en la venida del Reino de Dios.<\/p>\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n<p>Los aut\u00e9nticos instrumentos para la construcci\u00f3n de la paz no son las armas destructivas, al contrario, lo son la verdad, el di\u00e1logo, la paciencia, la bondad, la justicia, la misericordia, la comprensi\u00f3n, el cuidado y el amor. Estos instrumentos brotan de los corazones formados por el Evangelio y sostenidos por la gracia de Dios. S\u00f3lo estas cualidades poseen el poder de transformar individuos, renovar comunidades y sanar las heridas de nuestro mundo.<\/p>\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n<p>Queridos hermanos y hermanas, es claro el camino que tenemos por delante, aunque no sea f\u00e1cil. Estamos llamados a dejar que nuestros corazones sean renovados, de tal manera que favorezcamos la paz y el cuidado de la creaci\u00f3n. La Sagrada Escritura nos dice que vigilemos nuestro coraz\u00f3n, porque todo lo que hacemos brota de \u00e9l (cf.&nbsp;<em>Pr<\/em>&nbsp;4,23).<\/p>\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n<p>Si asumimos esta tarea con humildad y fe, nos volveremos colaboradores en la obra renovadora de Dios. Avanzaremos despacio pero firmes, desde el desierto hacia el jard\u00edn, de la divisi\u00f3n a la comuni\u00f3n y de la violencia a la paz.<\/p>\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n<p>Que el Se\u00f1or nos conceda la valent\u00eda para recorrer esta senda, para que en nuestro tiempo, con las espadas realmente se forjen arados, que la promesa del Evangelio se arraigue en nuestro mundo y que la paz de Cristo reine sobre toda la creaci\u00f3n.<\/p>\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n<p><em>Vaticano, 15 de agosto de 2026, Asunci\u00f3n de la Sant\u00edsima Virgen Mar\u00eda.<\/em><\/p>\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n<p>LE\u00d3N PP. XIV<\/p>\n<!-- \/wp:paragraph -->","_es_post_name":"publicado-el-mensaje-del-papa-para-la-xi-jornada-mundial-de-oracion-por-el-cuidado-de-la-creacion-del-proximo-1-de-septiembre","_es_post_excerpt":"","_es_post_title":"Publicado el mensaje del papa para la XI Jornada Mundial de Oraci\u00f3n por el Cuidado de la Creaci\u00f3n del pr\u00f3ximo 1 de septiembre","_gl_post_content":"","_gl_post_name":"","_gl_post_excerpt":"","_gl_post_title":"","edit_language":"gl","_themeisle_gutenberg_block_has_review":false,"footnotes":""},"categories":[54],"tags":[],"class_list":["post-2668","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ecologia-integral","category-54","description-off"],"magazineBlocksPostFeaturedMedia":{"thumbnail":"https:\/\/desarrollohumanointegral.archicompostela.es\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/ES-2-150x150.jpg","medium":"https:\/\/desarrollohumanointegral.archicompostela.es\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/ES-2-300x300.jpg","medium_large":"https:\/\/desarrollohumanointegral.archicompostela.es\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/ES-2-768x768.jpg","large":"https:\/\/desarrollohumanointegral.archicompostela.es\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/ES-2-1024x1024.jpg","1536x1536":"https:\/\/desarrollohumanointegral.archicompostela.es\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/ES-2-1536x1536.jpg","2048x2048":"https:\/\/desarrollohumanointegral.archicompostela.es\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/ES-2-2048x2048.jpg"},"magazineBlocksPostAuthor":{"name":"luis","avatar":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/08d54c2514636ceba6e4e531889660b4edb07c5336a2d85dc02ea55fcdff68db?s=96&d=mm&r=g"},"magazineBlocksPostCommentsNumber":false,"magazineBlocksPostExcerpt":"\u00abCon sus espadas forjar\u00e1n aradosy podaderas con sus lanzas\u00bb (Is 2,4) Queridos hermanos y hermanas: Nuestro Se\u00f1or Jesucristo vino para que tengamos vida y la tengamos en abundancia (cf.&nbsp;Jn&nbsp;10,10). 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