{"id":2265,"date":"2026-01-20T18:27:06","date_gmt":"2026-01-20T17:27:06","guid":{"rendered":"https:\/\/desarrollohumanointegral.archicompostela.es\/?p=2265"},"modified":"2026-01-20T18:31:29","modified_gmt":"2026-01-20T17:31:29","slug":"","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/desarrollohumanointegral.archicompostela.es\/gl\/mensaje-del-santo-padre-leon-xiv-para-la-xxxiv-jornada-mundial-del-enfermo\/","title":{"rendered":"","raw":""},"content":{"rendered":"<div class='cb-post-url-qr-code'><img src='https:\/\/api.qrserver.com\/v1\/create-qr-code\/?size=185x185&ecc=L&qzone=1&data=https%3A%2F%2Fdesarrollohumanointegral.archicompostela.es%2Fgl%2Fmensaje-del-santo-padre-leon-xiv-para-la-xxxiv-jornada-mundial-del-enfermo%2F' alt='Mensaje del Santo Padre Le\u00f3n XIV para la XXXIV Jornada Mundial del Enfermo\u00a0'\/><\/div>\n","protected":false,"raw":""},"excerpt":{"rendered":"<p>Publicamos a continuaci\u00f3n el mensaje del Santo Padre Le\u00f3n XIV para la XXXIV Jornada Mundial del Enfermo 2026 sobre el tema \u00abLa compasi\u00f3n del samaritano: amar llevando el dolor del otro\u00bb: Mensaje del Santo Padre La compasi\u00f3n del samaritano: amar llevando el dolor del otro Queridos hermanos y hermanas: La&nbsp;XXXIV Jornada Mundial del Enfermo se&hellip;<\/p>\n","protected":false,"raw":""},"author":4,"featured_media":2266,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_es_post_content":"<!-- wp:paragraph -->\n<p>Publicamos a continuaci\u00f3n el mensaje del Santo Padre Le\u00f3n XIV para la XXXIV Jornada Mundial del Enfermo 2026 sobre el tema \u00abLa compasi\u00f3n del samaritano: amar llevando el dolor del otro\u00bb:<\/p>\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n<p><strong><u>Mensaje del Santo Padre<\/u><\/strong><\/p>\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n<p><em><strong>La compasi\u00f3n del samaritano: amar llevando el dolor del otro<\/strong><\/em><\/p>\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n<p><em>Queridos hermanos y hermanas:<\/em><\/p>\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n<p>La&nbsp;XXXIV Jornada Mundial del Enfermo se celebrar\u00e1 solemnemente en Chiclayo, Per\u00fa, el 11 de febrero de 2026. Por este motivo, he querido proponer de nuevo la imagen del buen samaritano, siempre actual y necesaria para redescubrir la belleza de la caridad y la dimensi\u00f3n social de la compasi\u00f3n, para poner la atenci\u00f3n en los necesitados y los que sufren, como son los enfermos.<\/p>\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n<p>Todos hemos escuchado y le\u00eddo este conmovedor texto de san Lucas (cf.&nbsp;<em>Lc&nbsp;<\/em>10,25-37). A un doctor de la ley que le pregunta qui\u00e9n es el pr\u00f3jimo al que debe amar, Jes\u00fas le responde contando una historia: un hombre que viajaba de Jerusal\u00e9n a Jeric\u00f3 fue asaltado por ladrones y abandonado casi muerto; un sacerdote y un levita pasaron de largo, pero un samaritano se compadeci\u00f3 de \u00e9l, vend\u00f3 sus heridas, lo llev\u00f3 a una posada y pag\u00f3 para que lo cuidaran. He deseado proponer la reflexi\u00f3n de este pasaje b\u00edblico con la clave hermen\u00e9utica de la&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20201003_enciclica-fratelli-tutti.html\">Enc\u00edclica&nbsp;<em>Fratelli tutti<\/em><\/a>, de mi querido predecesor el&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es.html\">Papa Francisco<\/a>, donde la compasi\u00f3n y la misericordia hacia el necesitado no se reducen a un mero esfuerzo individual, sino que se realizan en la relaci\u00f3n: con el hermano necesitado, con quienes lo cuidan y, fundamentalmente, con Dios que nos da su amor.<\/p>\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n<p><strong><em>1.<\/em>\u00a0<em>El regalo del encuentro: la alegr\u00eda de dar\u00a0cercan\u00eda y presencia<\/em><\/strong><\/p>\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n<p>Vivimos inmersos en la cultura de lo r\u00e1pido, de lo inmediato, de las prisas, as\u00ed como tambi\u00e9n del descarte y la indiferencia, que nos impide acercarnos y detenernos en el camino para mirar las necesidades y los sufrimientos a nuestro alrededor. La par\u00e1bola narra que el samaritano al ver al herido no \u201cpas\u00f3 de largo\u201d, sino que tuvo para \u00e9l una mirada abierta y atenta, la mirada de Jes\u00fas, que lo llev\u00f3 a una cercan\u00eda humana y solidaria. El samaritano \u00abse detuvo, le regal\u00f3 cercan\u00eda, lo cur\u00f3 con sus propias manos, puso tambi\u00e9n dinero de su bolsillo y se ocup\u00f3 de \u00e9l. Sobre todo [\u2026] le dio su tiempo\u00bb.&nbsp;<a><\/a>[1]&nbsp;Jes\u00fas no ense\u00f1a&nbsp;<em>qui\u00e9n&nbsp;<\/em>es el pr\u00f3jimo, sino&nbsp;<em>c\u00f3mo&nbsp;<\/em>hacerse&nbsp;pr\u00f3jimo, es decir, c\u00f3mo volvernos nosotros cercanos.&nbsp;<a><\/a>[2]&nbsp;Al respecto, podemos afirmar con san Agust\u00edn que el Se\u00f1or no quiso ense\u00f1ar qui\u00e9n era el pr\u00f3jimo de aquel hombre, sino a qui\u00e9n deb\u00eda \u00e9l hacerse pr\u00f3jimo. Pues nadie es pr\u00f3jimo de otro sino cuando se acerca voluntariamente a \u00e9l. As\u00ed pues, se hizo pr\u00f3jimo aquel que mostr\u00f3 misericordia.&nbsp;<a><\/a>[3]<\/p>\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n<p>El amor no es pasivo, va al encuentro del otro; ser pr\u00f3jimo no depende de la cercan\u00eda f\u00edsica o social, sino de la decisi\u00f3n de amar. Por eso, el cristiano se hace pr\u00f3jimo del que sufre, siguiendo el ejemplo de Cristo, el verdadero&nbsp;<em>Samaritano divino<\/em>&nbsp;que se acerc\u00f3 a la humanidad herida. No son meros gestos de filantrop\u00eda, sino signos en los que se puede percibir que la participaci\u00f3n personal en los sufrimientos del otro implica el darse a s\u00ed mismo, supone ir m\u00e1s all\u00e1 de cubrir necesidades, para llegar a que nuestra persona sea parte del don.&nbsp;<a><\/a>[4]&nbsp;Esta caridad se alimenta necesariamente del encuentro con Cristo, que por amor se entreg\u00f3 por nosotros. San Francisco lo explicaba muy bien cuando, hablando de su encuentro con los leprosos, dec\u00eda: \u00abEl Se\u00f1or me llev\u00f3 hasta ellos\u00bb,&nbsp;<a><\/a>[5]&nbsp;porque a trav\u00e9s de ellos hab\u00eda descubierto la dulce alegr\u00eda de amar.<\/p>\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n<p>El regalo del encuentro nace del v\u00ednculo con Jesucristo, al que identificamos como el buen samaritano que nos ha tra\u00eddo la salud eterna, y al que hacemos presente cuando nos inclinamos ante el hermano herido. San Ambrosio dec\u00eda: \u00abPuesto que nadie es tan verdaderamente nuestro pr\u00f3jimo como el que ha curado nuestras heridas, am\u00e9moslo viendo en \u00e9l a nuestro Se\u00f1or, y quer\u00e1mosle como a nuestro pr\u00f3jimo; pues nada hay tan pr\u00f3ximo a los miembros como la cabeza. Y amemos tambi\u00e9n al que es imitador de Cristo, y a todo aquel que se asocia al sufrimiento del necesitado por la unidad del cuerpo\u00bb.&nbsp;<a><\/a>[6]&nbsp;Ser uno en el Uno, en la cercan\u00eda, en la presencia, en el amor recibido y compartido, y gozar, as\u00ed como san Francisco, de la dulzura de haberlo encontrado.<\/p>\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n<p><strong><em>2.<\/em>\u00a0<em>La misi\u00f3n compartida en el cuidado de los enfermos<\/em><\/strong><\/p>\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n<p>Prosigue san Lucas diciendo que el samaritano \u201cse conmovi\u00f3\u201d. Tener compasi\u00f3n implica una emoci\u00f3n profunda, que mueve a la acci\u00f3n. Es un sentimiento que brota del interior y lleva al compromiso con el sufrimiento ajeno. En esta par\u00e1bola, la compasi\u00f3n es el rasgo distintivo del amor activo. No es te\u00f3rica ni sentimental, se traduce en gestos concretos; el samaritano&nbsp;<em>se<\/em>&nbsp;<em>acerca<\/em>,&nbsp;<em>cura<\/em>,&nbsp;<em>se hace cargo<\/em>&nbsp;y&nbsp;<em>cuida<\/em>. Pero atenci\u00f3n, no lo hace solo, individualmente, \u00abel samaritano busc\u00f3 un posadero que pudiera cuidar de ese hombre, al igual que nosotros estamos llamados a invitar y a reunirnos en un \u201cnosotros\u201d que sea m\u00e1s fuerte que la suma de peque\u00f1as individualidades\u00bb.&nbsp;<a><\/a>[7]&nbsp;Yo mismo he constatado, en mi experiencia como misionero y obispo en Per\u00fa, c\u00f3mo muchas personas comparten la misericordia y la compasi\u00f3n al estilo del samaritano y el posadero. Los familiares, los vecinos, los operadores sanitarios, los agentes de pastoral sanitaria y tantos otros que se detienen, se acercan, curan, cargan, acompa\u00f1an y ofrecen de lo suyo, dan a la compasi\u00f3n una dimensi\u00f3n social. Esta experiencia, que se realiza en un entramado de relaciones, supera el mero compromiso individual. De este modo, en la&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/leo-xiv\/es\/apost_exhortations\/documents\/20251004-dilexi-te.html\">Exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica&nbsp;<em>Dilexi te<\/em><\/a>&nbsp;no s\u00f3lo me he referido al cuidado de los enfermos como una \u201cparte importante\u201d de la misi\u00f3n de la Iglesia, sino como una aut\u00e9ntica \u00abacci\u00f3n eclesial\u00bb (n. 49). En ella citaba a san Cipriano para ver c\u00f3mo en esa dimensi\u00f3n podemos verificar la salud de nuestra sociedad: \u00abEsta epidemia que parece tan horrible y funesta pone a prueba la justicia de cada uno y examina el esp\u00edritu de los hombres, verificando si los sanos sirven a los enfermos, si los parientes se aman sinceramente, si los se\u00f1ores tienen piedad de los siervos enfermos, si los m\u00e9dicos no abandonan a los enfermos que imploran\u00bb.&nbsp;<a><\/a>[8]&nbsp;&nbsp;<\/p>\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n<p>El ser uno en el Uno supone sentirnos verdaderamente miembros de un cuerpo en el que llevamos, seg\u00fan nuestra propia vocaci\u00f3n, la compasi\u00f3n del Se\u00f1or por el sufrimiento de todos los hombres.&nbsp;<a><\/a>[9]&nbsp;Es m\u00e1s, el dolor que nos conmueve, no es un dolor ajeno, es el dolor de un miembro de nuestro propio cuerpo al que nuestra Cabeza nos manda acudir para el bien de todos. En ese sentido se identifica con el dolor de Cristo y, ofrecido cristianamente, acelera el cumplimiento de la plegaria del mismo Salvador por la unidad de todos.&nbsp;<a><\/a>[10]<\/p>\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n<p><strong><em>3.<\/em>\u00a0<em>Movidos siempre por el amor a Dios, para encontrarnos con nosotros mismos y con el hermano<\/em><\/strong><\/p>\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n<p>En el doble mandamiento: \u00abAmar\u00e1s al Se\u00f1or tu Dios con todo tu coraz\u00f3n, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con toda tu mente; y a tu pr\u00f3jimo como a ti mismo\u00bb (&nbsp;<em>Lc<\/em>&nbsp;10,27), podemos reconocer el primado del amor a Dios y su consecuencia directa con la forma de amar y relacionarse del hombre en todas sus dimensiones. \u00abEl amor al pr\u00f3jimo representa la prueba tangible de la autenticidad del amor a Dios, como asevera el ap\u00f3stol Juan: \u201cNadie ha visto nunca a Dios: si nos amamos los unos a los otros, Dios permanece en nosotros y el amor de Dios ha llegado a su plenitud en nosotros. [\u2026] Dios es amor, y el que permanece en el amor permanece en Dios, y Dios permanece en \u00e9l\u201d (&nbsp;<em>1 Jn&nbsp;<\/em>4,12.16)\u00bb.&nbsp;<a><\/a>[11]&nbsp;Aunque el objeto de ese amor sea distinto: Dios, el pr\u00f3jimo y uno mismo, y, en ese sentido, los podemos entender como amores distintos, estos son siempre inseparables.&nbsp;<a><\/a>[12]&nbsp;El primado del amor divino conlleva que la acci\u00f3n del hombre sea realizada sin inter\u00e9s personal ni recompensa, sino como manifestaci\u00f3n de un amor que trasciende las normas rituales y se traduce en un culto aut\u00e9ntico: servir al pr\u00f3jimo es amar a Dios en la pr\u00e1ctica.&nbsp;<a><\/a>[13]<\/p>\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n<p>Esta dimensi\u00f3n tambi\u00e9n nos permite contrastar lo que significa amarse a s\u00ed mismo. Supone alejar de nosotros el inter\u00e9s de cimentando nuestra autoestima o el sentido de nuestra propia dignidad en estereotipos de \u00e9xito, carrera, posici\u00f3n o linaje&nbsp;<a><\/a>[14]&nbsp;y recuperar nuestra propia posici\u00f3n ante Dios y ante el hermano. Dec\u00eda&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/benedict-xvi\/es.html\">Benedicto XVI<\/a>&nbsp;que \u00abla criatura humana, en cuanto de naturaleza espiritual, se realiza en las relaciones interpersonales. Cuanto m\u00e1s las vive de manera aut\u00e9ntica, tanto m\u00e1s madura tambi\u00e9n en la propia identidad personal. El hombre se valoriza no aisl\u00e1ndose sino poni\u00e9ndose en relaci\u00f3n con los otros y con Dios\u00bb.&nbsp;<a><\/a>[15]<\/p>\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n<p>Queridos hermanos y hermanas, \u00abel verdadero remedio para las heridas de la humanidad es un estilo de vida basado en el amor fraterno, que tiene su ra\u00edz en el amor de Dios\u00bb.&nbsp;<a><\/a>[16]&nbsp;Deseo vivamente que no falte nunca en nuestro estilo de vida cristiana esta dimensi\u00f3n fraterna, \u201csamaritana\u201d, incluyente, valiente, comprometida y solidaria que tiene su ra\u00edz m\u00e1s \u00edntima en nuestra uni\u00f3n con Dios, en la fe en Jesucristo. Encendidos por ese amor divino, podremos realmente entregarnos en favor de todos los que sufren, especialmente por nuestros hermanos enfermos, ancianos y afligidos.<\/p>\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n<p>Elevemos nuestra oraci\u00f3n a la Bienaventurada Virgen Mar\u00eda, Salud de los Enfermos; pidamos su ayuda por todos los que sufren, los necesitados de compasi\u00f3n, escucha y consuelo, y supliquemos su intercesi\u00f3n con esta antigua oraci\u00f3n, que se rezaba en familia por quienes viven en la enfermedad y en el dolor:<\/p>\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n<p>Dulce Madre, no te alejes,<br>tu vista de m\u00ed no apartes.<br>Ven conmigo a todas partes<br>y nunca solo me dejes.<br>Ya que me proteges tanto<br>como verdadera Madre,<br>Haz que me bendiga el Padre,<br>el Hijo y el Esp\u00edritu Santo.<\/p>\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n<p>Imparto de coraz\u00f3n mi bendici\u00f3n apost\u00f3lica a todos los enfermos, a sus familiares y a quienes los cuidan, a los trabajadores del \u00e1mbito sanitario, a los agentes de pastoral de la salud y muy especialmente a quienes participan en esta Jornada Mundial del Enfermo.<\/p>\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n<p><em>Vaticano, 13 de enero de 2026<\/em><\/p>\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; LE\u00d3N PP. XIV<\/p>\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:image {\"id\":2268,\"sizeSlug\":\"large\",\"linkDestination\":\"none\"} -->\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img src=\"https:\/\/desarrollohumanointegral.archicompostela.es\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/cq5dam.web_.1280.1280-1-819x1024.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-2268\"\/><\/figure>\n<!-- \/wp:image -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n<p>_________________________________________________<\/p>\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n<p><a><\/a>[1]&nbsp;Francisco,&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20201003_enciclica-fratelli-tutti.html\">Carta enc.&nbsp;<em>Fratelli tutti<\/em>&nbsp;(3 octubre 2020)<\/a>, 63.<\/p>\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n<p><a><\/a>[2]&nbsp;Cf.&nbsp;<em><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20201003_enciclica-fratelli-tutti.html\">ib\u00edd<\/a><\/em>., 80-82.<\/p>\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n<p><a><\/a>[3]&nbsp;Cf. S. Agust\u00edn,&nbsp;<em>Sermones<\/em>&nbsp;171, 2; 179 A, 7.<\/p>\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n<p><a><\/a>[4]&nbsp;Cf. Benedicto XVI,&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/benedict-xvi\/es\/encyclicals\/documents\/hf_ben-xvi_enc_20051225_deus-caritas-est.html\">Carta enc.&nbsp;<em>Deus caritas est<\/em>&nbsp;(25 diciembre 2005)<\/a>, 34; S. Juan Pablo II,&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/john-paul-ii\/es\/apost_letters\/1984\/documents\/hf_jp-ii_apl_11021984_salvifici-doloris.html\">Carta ap.&nbsp;<em>Salvifici doloris<\/em>&nbsp;(11 febrero 1984)<\/a>, 28.<\/p>\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n<p><a><\/a>[5]&nbsp;S. Francisco de As\u00eds,&nbsp;<em>Testamento<\/em>, 2:&nbsp;<em>Fuentes Franciscanas<\/em>, 110.<\/p>\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n<p><a><\/a>[6]&nbsp;S. Ambrosio,&nbsp;<em>Tratado sobre el Evangelio de San Lucas<\/em>, VII, 84.<\/p>\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n<p><a><\/a>[7]&nbsp;Francisco,&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20201003_enciclica-fratelli-tutti.html\">Carta enc.&nbsp;<em>Fratelli tutti<\/em>&nbsp;(3 octubre 2020<\/a>), 78.<\/p>\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n<p><a><\/a>[8]&nbsp;S. Cipriano,&nbsp;<em>De mortalitate<\/em>, 16.<\/p>\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n<p><a><\/a>[9]&nbsp;Cf. S. Juan Pablo II,&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/john-paul-ii\/es\/apost_letters\/1984\/documents\/hf_jp-ii_apl_11021984_salvifici-doloris.html\">Carta ap.&nbsp;<em>Salvifici doloris<\/em>&nbsp;(11 febrero 1984)<\/a>, 24.<\/p>\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n<p><a><\/a>[10]&nbsp;Cf.&nbsp;<em><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/john-paul-ii\/es\/apost_letters\/1984\/documents\/hf_jp-ii_apl_11021984_salvifici-doloris.html\">ib\u00edd<\/a><\/em>., 31.<\/p>\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n<p><a><\/a>[11]&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/leo-xiv\/es\/apost_exhortations\/documents\/20251004-dilexi-te.html\">Exhort. ap.&nbsp;<em>Dilexi te<\/em>&nbsp;(4 octubre 2025)<\/a>, 26.<\/p>\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n<p><a><\/a>[12]&nbsp;Cf.&nbsp;<em><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/leo-xiv\/es\/apost_exhortations\/documents\/20251004-dilexi-te.html\">ib\u00edd<\/a><\/em>.<\/p>\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n<p><a><\/a>[13]&nbsp;Cf. Francisco&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20201003_enciclica-fratelli-tutti.html\">, Carta enc.&nbsp;<em>Fratelli tutti<\/em>&nbsp;(3 octubre 2020)<\/a>, 79.<\/p>\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n<p><a><\/a>[14]&nbsp;Cf.&nbsp;<em><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20201003_enciclica-fratelli-tutti.html\">ib\u00edd<\/a><\/em>., 101.<\/p>\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n<p><a><\/a>[15]&nbsp;Benedicto XVI,&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/benedict-xvi\/es\/encyclicals\/documents\/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate.html\">Carta enc.&nbsp;<em>Caritas in veritate<\/em>&nbsp;(29 junio 2009)<\/a>, 53.<\/p>\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n<p><a><\/a>[16]&nbsp;Francisco,&nbsp;<em><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/messages\/pont-messages\/2022\/documents\/20220716-messaggio-festival-gioventu.html\">Mensaje a los participantes del 33\u00ba Festival internacional de los j\u00f3venes (MLADIFEST), Medjugorje, 1-6 agosto 2022 (16 julio 2022)<\/a><\/em>.<\/p>\n<!-- \/wp:paragraph -->","_es_post_name":"mensaje-del-santo-padre-leon-xiv-para-la-xxxiv-jornada-mundial-del-enfermo","_es_post_excerpt":"","_es_post_title":"Mensaje del Santo Padre Le\u00f3n XIV para la XXXIV Jornada Mundial del 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