La COMECE publica un documento de reflexión sobre la salud mental en Europa que busca integrar las dimensiones biológica, psicológica, social y espiritual de la persona.
Europa atraviesa lo que la Comisión de las Conferencias Episcopales de la Unión Europea (COMECE) describe como “una crisis de salud mental de escala y complejidad sin precedentes”. Depresión, ansiedad, soledad, trauma, trastornos por consumo de sustancias, efectos psicosociales de la migración y la digitalización, envejecimiento poblacional, precariedad laboral y suicidio conforman un cuadro de desafíos interrelacionados que exigen algo más que respuestas clínicas.
El documento, elaborado por la Comisión de Ética de la COMECE y publicado en el marco de la Semana Europea de la Salud Mental 2026, ofrece una perspectiva desde la doctrina social de la Iglesia partiendo de la premisa fundamental de que la salud mental no puede reducirse a una cuestión técnica o médica.
“La enfermedad mental no se entiende meramente como una preocupación médica o psicológica, sino como una dimensión de la vulnerabilidad humana que reclama compasión, solidaridad y atención integral.”
El documento recupera una destacada cita de Juan Pablo II: “Quien padece una enfermedad mental siempre lleva en sí la imagen y semejanza de Dios… y siempre tiene el derecho inalienable no solo de ser considerado como imagen de Dios y, por tanto, como persona, sino también de ser tratado como tal.”
Desde esta base, el documento propone integrar las dimensiones biológica, psicológica, social y espiritual de la persona, en sintonía con los modelos biopsicosociales contemporáneos, añadiendo además la dimensión trascendente pues “el bienestar espiritual se considera un elemento constitutivo del florecimiento humano”, conectando con la idea del desarrollo humano integral.
El reto de la digitalización
El documento destaca como, de acuerdo con Eurostat, solo la mitad de los europeos con trastorno mental grave reciben tratamiento adecuado.
Si bien la telemedicina y las plataformas terapéuticas pueden ser una oportunidad para aumentar la cobertura de los tratamientos el informe advierte de que las plataformas digitales pueden “exacerbar el aislamiento fomentando interacciones superficiales o creando la ilusión de una conexión que en realidad está ausente”.
Migración: el malestar que se pospone
El informe llama la atención sobre los déficits en la atención psicológica a personas migrantes. Se identifican tres causas: la prioridad de las necesidades materiales sobre las psicológicas; la estigmatización cultural de los servicios de salud mental en muchos países de origen; y las barreras legales, lingüísticas y financieras en los países de acogida. Llama además la atención sobre quienes permanecen fuera de los centros de acogida formales, dispersos en entornos urbanos sin apoyo institucional.
Salud mental de las mujeres
El documento dedica también atención a la salud mental de las mujeres, señalando que son más propensas a sufrir depresión, ansiedad y trastornos relacionados con el estrés, agravados por la brecha salarial, la sobrecarga de cuidados no remunerados y la violencia doméstica. Por ello pide políticas que reconozcan la interconexión entre seguridad física, bienestar psicológico e inclusión social.
Salud mental y medioambiente
En materia medioambiental, el texto incorpora fenómenos emergentes como la eco-ansiedad o la solastalgia —el malestar psicológico provocado por la degradación del entorno propio— y pide vincular la política climática con la sanitaria a través de los sistemas educativos. Se apoya en la encíclica Laudato Si’ y en el enfoque One Health de Naciones Unidas para subrayar que la salud humana no puede entenderse al margen del estado del planeta.
Gestación subrogada y cuidados paliativos
Sobre la gestación subrogada, el informe recuerda llamamiento del Papa Francisco a su prohibición universal. Sobre los cuidados paliativos, defiende una atención integral que incluya acompañamiento espiritual y rechaza que la eutanasia o el suicidio asistido sean presentados como única salida al sufrimiento.
Conclusión
Con el informe, COMECE enriquece el debate la salud mental al optar claramente por una visión integral de la persona en línea con la idea del desarrollo humano integral a menudo ausente en el debate político.
Ver el texto completo (en inglés):






